Le preguntamos ¿Cuántos años llevas en el sector?

Uf, si echo la vista atrás, ¡ha llovido mucho! Mi aventura en el mundo del ocio y tiempo libre empezó exactamente en 1986. En aquel entonces, mi oficina era una cancha de baloncesto y mi única herramienta, mi voz y un balón.

Empecé como monitor de baloncesto, y fue ahí donde descubrí que mi verdadera vocación no era solo el deporte, sino la capacidad de conectar con los chavales y transmitirles valores a través del juego. Tras casi una década de aprendizaje a pie de campo, en 1995 decidí dar el salto definitivo y fundé la empresa de campamentos y actividades extraescolares Aula Joven.

He trabajado incansablemente para que este proyecto no sea solo una empresa, sino un entorno basado en tres pilares innegociables:

  • Confianza y Seguridad: Sé que las familias nos entregan lo más valioso que tienen, y esa responsabilidad es la que me hace supervisar cada detalle.

  • Cuidado y Respeto: Tratamos a cada niño y niña con la individualidad que merece, fomentando un ambiente donde se sientan escuchados y protegidos.

  • Cercanía: Al final del día, mi objetivo es que cada monitor y monitora y cada alumno sienta que forma parte de algo más grande, de una comunidad, una familia que se apoya mutuamente.

¿Qué te animó o motivó a crear el campamento?

En 1995, Aula Joven era prácticamente un proyecto personal; estaba yo solo, pero tuve la suerte de cruzarme con un grupo de profesores de Educación Física que llevaban años organizando campamentos. Descubrí que es, sin ninguna duda, el mejor espacio que existe para la convivencia. Me enamoré perdidamente de tres cosas que se convirtieron en el motor de mi motivación:

  • El Entorno y la Naturaleza: . La naturaleza no es solo un escenario, es una maestra que les enseña a observar y a calmarse.

  • El Comportamiento de los pequeños/as: Se vuelven más curiosos, más colaborativos y, sobre todo, más auténticos.

  • La Calidad de los Valores: En un campamento no solo se juega; se trabaja la empatía, la autonomía, el respeto y la superación personal de una forma intensiva que no ocurre en ningún otro lugar.

Mi meta desde 1995 ha sido crear un estándar de calidad donde cada familia sienta que su hijo o hija está en las mejores manos posibles, rodeado de valores y seguridad.

Les preguntamos qué es lo que cree que el campamento aporta a los niñ@s, esto fue lo que nos contestó:

Si tuviera que resumirlo, diría que esta actividad no es un simple extra en las vacaciones; es imprescindible para su crecimiento y autonomía. Lo que ocurre allí dentro tiene un impacto que dura toda la vida por varias razones:

  • Refuerzo y crea valores: Los chavales aprenden a cuidarse entre ellos, a colaborar para que la convivencia funcione y a entender que el bienestar del grupo es tan importante como el suyo propio.

  • La Desconexión Digital: Al dejar el móvil a un lado, recuperan el arte de charlar sin prisas, de observar el entorno y de estar presentes.

  • Vínculos Indestructibles: El juego y la convivencia diaria genera nexos de unión y amistades que nunca se van a diluir.

  • Autonomía Real: Al estar fuera de su zona de confort (pero en un entorno seguro), maduran a pasos agigantados.

A la hora de planificar el programa del campamento ¿Qué tipos de factores tenéis en cuenta?

Planificar un campamento no es simplemente rellenar un horario con juegos; es diseñar una experiencia de vida. Todo lo que programamos nace de esa premisa: si una actividad no garantiza su bienestar físico y emocional, no tiene lugar en nuestro programa.

A partir de ahí, nos guiamos por tres factores esenciales:

  • El Protagonismo del Niño

  • El Equilibrio entre Diversión y Aprendizaje

  • La Calidad de la Experiencia

Nuestro factor principal de éxito es que, al terminar el día, cada niño sienta que ha vivido algo único en un entorno donde se siente seguro, respetado y feliz.

La alimentación durante la estancia del niño en el campamento es algo que interesa mucho a los padres ¿nos podríais contar un poco cómo organizáis el menú del campamento?

En un campamento el desgaste físico es altísimo: corren, saltan, nadan y están en constante movimiento. Para que os hagáis una idea del nivel de importancia que le damos, el proceso de creación del menú es casi artesanal:

Diseño con Mimo y Experiencia: Yo mismo me siento con mis coordinadoras en reuniones exclusivas para tratar este tema.

Aval Profesional: Una vez que tenemos nuestra propuesta basada en la experiencia de años, se la enviamos a un equipo de nutricionistas. Ellos son quienes nos ayudan a equilibrar las cargas de hidratos, proteínas y vitaminas.

Tenemos una obsesión por la Seguridad y las Alergias: Aquí es donde somos más estrictos. Existe un protocolo de comunicación diario: el coordinador o coordinadora del campamento se reúne cada mañana con el chef para repasar personalmente el listado de niños y niñas con alergias o intolerancias. Cada uno de los participantes con alguna alergia sale su plato con nombre y apellidos, son los primeros en entrar al comedor y siempre se sientan en la misma mesa, con sus compañeros, pero siempre en el mismo lugar.

Control de Trazabilidad: Implementamos medidas de seguridad extremas para evitar contaminaciones cruzadas,

¿Cómo recomienda que sea la comunicación entre los padres y el niño durante el campamento?

Mi primer consejo es claro: la comunicación tiene que ser, por encima de todo, positiva. Todos somos humanos y, cuando levantamos el teléfono y escuchamos la voz de nuestro pequeño/a, a veces se nos cae el alma a los pies. Pero ahí es donde los adultos debemos ser el ancla.

Para que esa llamada sea un éxito, os sugiero seguir estas pautas:

Darles seguridad: Si ellos nos notan fuertes y tranquilos, ellos se sentirán seguros. Si los padres se ponen a llorar al teléfono, es inevitable: el niño/a llorará y, creedme, ¡nosotros/as acompañaremos a vuestros pequeños y pequeñas en todo momento para que no se sientan solos.

Refuerzo positivo: No les preguntéis tanto si han llorado o si nos extrañan; preguntadles qué han aprendido, qué monitor o monitora les cae mejor o qué actividad nueva han probado. Reforzad todo lo que han crecido desde que se despidieron en el autobús.

Ser su apoyo, no su carga: Es normal que nos echen de menos, es parte del proceso de madurar. Pero nuestro papel como padres es animarlos a seguir adelante, recordándoles que este es su momento y su espacio.

La frecuencia justa: Recomiendo que la comunicación no sea diaria, sino semanal. El contacto constante interrumpe la inmersión en la convivencia y no les deja aterrizar del todo en la experiencia. Dejadles volar un poquito; os aseguro que cuando vuelvan a casa, tendrán mil historias que contaros, mil bailes que enseñaros, mil canciones que compartir mil sonrisas de oreja a oreja.

¿Qué crees que te diferencia del resto de los campamentos?

Aunque suene pretencioso (y prometo que no lo es, es pura convicción), creo que somos el mejor campamento que te puedes encontrar hoy en día. Nos diferencian tres pilares fundamentales:

  • La Organización Milimétrica: Somos extremadamente organizados porque la estructura es lo que permite que todo fluya y que los imprevistos no afecten a la experiencia del niño.

  • El CUIDADO con mayúsculas: Queremos brindarles un entorno donde se sientan libres de ser ellos mismos, donde se hagan fuertes y refuercen valores que les sirvan para su día a día y para su futuro.

  • Nuestra Obsesión por su Felicidad: Somos los mejores porque pensamos en ellos las 24 horas. Nuestro objetivo no es entretenerles, es que sean felices.

Nos volcamos en su bienestar porque sabemos que, si un niño/a se siente seguro y querido, la diversión y el aprendizaje vienen solos.

Desde tu punto de vista ¿qué caracteriza a un buen monitor en el campamento de verano?

El equipo de trabajo es uno de los factores que más mimamos en la empresa. Para nosotros, los monitores/as no son solo personal de apoyo; son el motor de Aula Joven y nuestra mejor herramienta para alcanzar nuestros objetivos.

Lo que nos diferencia de otros proyectos es algo muy profundo:

  • Estructura propia y compromiso anual. No contratamos coordinadores externos que no conozcan nuestra casa; somos un equipo consolidado que respira este proyecto los 365 días.

  • Vocación y Corazón: Para ser un buen monitor en Aula Joven no basta con tener un título.

Sobre todo, hay que tener un cariño especial por los chavales/as. Un buen monitor tiene que sentirse cómodo, feliz y contagiado por la energía de los niños/as.

¿Cuál es la actividad que más disfrutarías de vuestro campamento si fueras niño?

¡Qué difícil me lo pones! Como te decía antes, en nuestros campamentos cada minuto está diseñado para que te sientas seguro, cuidado y, sobre todo, feliz, peo que hay momentos que me conquistarían por completo serían las veladas nocturnas: Ese ambiente cuando cae el sol, los juegos antes de dormir... me encantarían. También el momento de la merienda, la energía del baile, la piscina, el deporte y el contacto constante con la naturaleza que te hace sentir libre. En definitiva, elegiría vivir un campamento de verdad de esos que dejan huella, con el sello de Aula Joven.

¿Nos puedes contar alguna anécdota que recuerdes de algún campamento?

Recuerdo con mucha gracia a un chaval de unos 12 años, un chico divertidísimo y con un corazón tan grande como un dinosaurio, aunque era un poco lento para sus cosas. Un día salió de su cabaña para ir a la piscina y apareció con una chancla en el pie contrario y con un pantalón corto que ni siquiera era el bañador. Cuando le preguntamos extrañados que a dónde iba así, nos miró con toda la naturalidad del mundo y nos soltó:

;¡Mira, no encuentro nada, así que me voy a tomar el sol! Lo más bonito de esta historia es que ese niño hoy es uno de mis monitores estrella; así que gracias, Jaime, por habernos dado y por seguir dándonos tantos momentos inolvidables.

Al final, esa es parte de la esencia de Aula Joven: verlos crecer y que sigan queriendo formar parte de esta familia.