Hoy entrevistamos a María Velilla, directora del Centro Ecuestre Miracampos y venimos a contaros todo lo que nos ha dicho sobre su campamento equestre.
Los Campamentos Ecuestres Miracampos se desarrollan en el propio Centro Ecuestre Miracampos, en Lasarte-Oria, a tan solo 8 km de San Sebastián. en un entorno natural, tranquilo y seguro, perfecto para aprender, convivir y disfrutar de los caballos.
El alojamiento está dentro de la propia hípica, en un edificio reformado al completo en 2021, creado y adaptado especialmente para los campamentos de verano. Además de los caballos, en la finca conviven otros animales como gallinas, patos, ocas, alpacas, gatos e incluso emús.
Ver información del campamento
Le preguntamos ¿Cuántos años llevas en el sector?
Este es el decimosexto año que organizamos campamentos de verano en Miracampos. Durante todo este tiempo han pasado por aquí muchos niños y familias, y hemos ido perfeccionando el campamento año tras año. La experiencia nos ha permitido entender muy bien qué necesitan los niños cuando pasan unos días fuera de casa y cómo crear un entorno seguro, divertido y muy enriquecedor para ellos.
¿Qué te inspiró a fundar el campamento? ¿Cuál es su misión y visión?
Tanto mi hermana Paula (que también es profesora de equitación y monitora de tiempo libre en Miracampos) como yo fuimos de pequeñas a varios campamentos de hípica diferentes, y sabemos por experiencia propia lo importantes que pueden llegar a ser en la vida de una persona.
Los campamentos son experiencias que se quedan contigo para siempre. De hecho, tanto mi hermana como yo todavía conservamos amistades que hicimos en aquellos campamentos cuando éramos niñas.
Por eso, cuando decidimos crear el campamento de Miracampos quisimos recoger lo mejor que habíamos vivido en todos ellos y construir el nuestro propio. Nuestra idea era crear el tipo de campamento al que a nosotras nos habría encantado ir cuando éramos pequeñas: un lugar donde aprender, disfrutar de los caballos, hacer amigos que comparten tu misma pasión y vivir una experiencia que se recuerde siempre.
Desde tu punto de vista ¿Qué crees que le aporta el campamento al niño?
Un campamento aporta muchísimo al desarrollo personal de los niños. Durante esos días aprenden a desenvolverse con más autonomía, a convivir con otros niños de diferentes lugares, a hacer nuevos amigos y a ganar confianza en sí mismos.
En nuestro caso, además, el contacto diario con los caballos y con la naturaleza tiene un efecto muy especial. Los niños aprenden a cuidarlos, a prepararles, a conocer su comportamiento y a relacionarse con ellos. Esto desarrolla mucho la empatía, la paciencia y el respeto.
También avanzan en su nivel de equitación, ya que montan todos los días y trabajan diferentes aspectos técnicos adaptados a su nivel.
Además, pasan muchos días al aire libre, alejados de pantallas y rutinas habituales, lo que hace que vivan experiencias muy intensas y que vuelvan a casa con muchísimas historias que contar.

A la hora de planificar el programa del campamento ¿Qué tipos de factores tenéis en cuenta?
Cuando planificamos el programa pensamos en varios aspectos: que haya equilibrio entre deporte, naturaleza, aprendizaje y diversión; que las actividades estén adaptadas a la edad de los niños y a su nivel; y que haya momentos para convivir, descansar y disfrutar del entorno.
Intentamos que cada día tenga algo especial y que los niños puedan probar cosas nuevas, pero siempre manteniendo un ambiente seguro y bien organizado. También prestamos mucha atención al ritmo del día para que no sea un campamento agotador, sino una experiencia muy completa y equilibrada.
La alimentación durante la estancia del niño en el campamento es algo que interesa mucho a los padres ¿nos podríais contar un poco cómo organizáis el menú del campamento?
La cocina del campamento es completamente casera y se elabora en nuestras propias instalaciones. La responsable de la cocina es Swapna, que estudió en la escuela de cocina de Arguiñano y además es antigua alumna de la hípica y del campamento.
Intentamos ofrecer siempre bastante variedad en las comidas para que los niños puedan elegir entre diferentes opciones y así asegurarnos de que todos comen bien y sano, y tienen energía para todas las actividades del día.
Al cocinar todo en nuestra propia cocina podemos adaptar fácilmente los menús a alergias, intolerancias o dietas especiales.
¿Cómo recomienda que sea la comunicación entre los padres y el niño durante el campamento?
Entendemos que para muchas familias es importante saber cómo están sus hijos, especialmente si es la primera vez que vienen a un campamento.
Durante el campamento solemos subir fotos diarias a un álbum privado de Google Drive para que las familias puedan ver cómo están pasando el día. Además, los niños tienen un rato al día para llamar a casa. Les dejamos el teléfono aproximadamente media hora diaria y, si alguno no tiene móvil propio, puede utilizar el teléfono del campamento para hablar con su familia.
Por supuesto, si los padres necesitan hablar con nuestro equipo, pueden hacerlo por email, por WhatsApp o por teléfono.
¿Qué crees que te diferencia del resto de los campamentos?
Nuestro campamento tiene algo muy especial que es el contacto diario con los caballos y el entorno natural Tenemos dos alpacas que andan libres por toda la hípica y, a veces, interactúan con los caballos. Además, el campamento va mucho más allá de montar a caballo: los niños aprenden a cuidarlos, a prepararles, a conocer su comportamiento y a relacionarse con ellos.
Intentamos que el ambiente sea muy familiar. La mayoría de los monitores han sido antiguos alumnos del campamento y vuelven cada año, lo que crea un equipo muy implicado y muy cercano a los niños.
También cuidamos mucho el entorno en el que se desarrolla el campamento. Las instalaciones son muy bonitas y para nosotros es importante que haya belleza en todo lo que hacemos, porque creemos que el entorno también influye mucho en cómo viven los niños la experiencia.
Desde tu punto de vista ¿qué caracteriza a un buen monitor en el campamento de verano
Para nosotros los monitores son una pieza fundamental del campamento, porque son quienes conviven con los niños durante toda la estancia. Nuestro equipo está formado por monitores de tiempo libre y profesores de equitación. Mantenemos un ratio aproximado de un adulto por cada 5–7 niños, lo que nos permite estar muy pendientes de cada uno de ellos.
Además, todos los miembros del equipo están al día en sus obligaciones legales relacionadas con la protección a la infancia y cuentan con la documentación correspondiente.
Muchos de nuestros monitores han sido antiguos alumnos del propio campamento, algo que nos gusta especialmente porque conocen muy bien el espíritu de Miracampos y lo transmiten de forma muy natural a los niños que vienen cada verano.
¿Cuál es la actividad que más disfrutarías de vuestro campamento si fueras niño?
Una de las actividades más especiales del campamento es la exhibición final de carrusel y volteo que los niños preparan durante la semana.
El último día, cuando las familias vienen a recogerles, los niños muestran todo lo que han preparado con los caballos. Es un momento muy emocionante para ellos porque sienten que han aprendido algo nuevo y pueden enseñárselo a sus padres.
¿Nos puedes contar alguna anécdota que recuerdes de algún campamento?
Una escena que se repite cada semana y que siempre nos hace sonreír ocurre el primer día del campamento. El domingo por la mañana llegan muchas niñas y niños un poco tímidos, bastantes de ellos sin conocer a nadie. Es muy habitual verles agarrados a la mochila o a la maleta, mirando todo con cierta mezcla de emoción y nervios. Pero lo bonito es que, unas horas después, ya están todos juntos riendo y parloteando por las instalaciones como si se conocieran de toda la vida. Da igual que sea el quinto año que vienen o el primero. Empiezan a compartir confidencias, a ayudarse a preparar las monturas o a comentar cómo les ha ido la clase.
Muchas veces los padres nos dicen al recogerles: “¡si parece que llevan aquí un mes!”. Y es verdad, los campamentos tienen esa magia: en muy pocos días se crean amistades muy intensas y recuerdos que se quedan para siempre. Además, es muy bonito ver cómo el campamento se convierte con los años en un punto de encuentro para muchos de ellos. Vienen de diferentes lugares, pero vuelven a coincidir cada verano y quedan entre ellos para regresar al campamento. Para nosotros es precioso verles crecer año tras año y ver cómo esas amistades siguen acompañándoles con el paso del tiempo.
Ver información de los campamentos
¡Feliz búsqueda de campamento de verano!
